A Hugo Silva y a Eva Hache les pareció una idea estupenda ofrecer un pregón en el que hablaran en nombre de las lesbianas. Por eso, en la inauguración de las fiestas de Chueca (celebración de las que resulta imposible no escribir en esta sección porque, de una u otra forma, se han convertido en las fiestas de Madrid por excelencia), el actor y la presentadora gritaban, encaramados en lo alto de un escenario: “¡¡¡Todas somos lesbianas!!!, ¡¡¡Estamos hartas de que nuestra sexualidad se considere de segunda!!!”. Resultaba pintoresco ver a Hugo, con su camiseta estrecha y gastada y su sempiterna barba de varios días, con su imagen de tipo duro y maleado, hablando en femenino, como si fuera una lesbiana más. La intención era evidente: sorprender al destinatario (el pueblo) y a los medios de comunicación para que el mensaje fuera captado. Y es que las mujeres lesbianas siempre han ido por detrás de los hombres gays. Y para muestra un botón: solo en Chueca existen unos 30 bares destinados a un público mayoritariamente gay. De mujeres lesbianas solamente hay dos, quizás tres. ¿Por qué? Por la doble discriminación: las lesbianas no solo son discriminadas por homofobia sino también por el hecho de ser mujeres. Por eso este año, en las ya famosas fiestas que se celebran en Madrid con motivo del histórico día del Orgullo Gay, el lema era: “Por la visibilidad lésbica”. Hugo Silva, que tiene un inmenso poder de convocatoria gracias a su físico imponente (su legión de fans acude allá donde el actor tenga a bien aparecer públicamente), logró que cientos de chicas heterosexuales acudieran al pregón inaugural y se abalanzaran sobre las vallas protectoras que separan el escenario. Cuando le pregunté a Rosa, una adolescente que no paraba de gritar ¡¡¡¡HUGO TE QUIEROOOOOO!!!!, que por qué le gustaba tanto el actor de Los hombres de Paco, me dijo: “¡Ay!, es que es muy buena persona”. “Pero, ¿es tu amigo?, ¿le conoces personalmente para saber algo así?”, repuse. “No, no le conozco, pero me gusta muchísimo. Y sí, me acostaría ahora mismo con él si me lo propusiera”, dijo Rosa, y luego continuó arrojando piropos sobre su ídolo televisivo. Les aseguro que Rosa era solo una mota más entre la multitud. Una locura colectiva se había apoderado del ambiente. Cuando Eva y Hugo terminaron el pregón resultaba difícil acceder a ellos incluso para los periodistas, que habíamos podido acceder al backstage, previamente acreditados. “¿Asumes tu condición de chico malote e impresionante?”, acerté a preguntarle al actor (recordad que servidor tendría que participar en una sección de un programa de televisión en la que se hablaría de chicos malos, precisamente). Y él, sonriente y modesto, me dijo: “Eso son inventos de la prensa, no es verdad. Hombre, ahora, como puedes ver –los gritos de las fans no cesaban– no puedo hacer una vida normal, pero sé que esto pasará pronto”. Eva Hache, la presentadora de mirada pícara y ojos verdes y saltones, me contó que ella nunca había estado con una mujer. “Pero no descarto la posibilidad, por supuesto que no. Simplemente, no me he fijado hasta ahora o no me lo he propuesto. ¿Que en qué se diferencian mis amigos gays de mis amigos heteros? Yo creo que, paradójicamente, los gays, al menos los que están fuera del armario, son más libres que los heteros. Mucho más. Y no, no me importaría para nada tener un hijo homosexual, ¿cómo me va a importar?”. Lo cierto es que, afortunadamente, cada vez son más los que, como Hugo y Eva, opinan que los laberintos del amor son más o menos los mismos para todas las personas, que el sexo está por encima de las opciones sexuales y que los parecidos son muchos más que las diferencias.

(publicado por servidor el domingo 13 de julio en Osaca, revista dominical que se reparte inseparable con un nutrido y potente grupo de periódicos)

 

 

 

 

 

 

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Una respuesta quiero, por favor

A ver, tengo un problema. Pequeño, nada grave, pero que me marea, me tiene harto. A mí la letra que me gusta para el blog es la Times a tamaño doce. Ni diez ni once ni catorce: a mí me gusta la doce, hala. Yo lo que hago es copiar y pegar desde el word y el sistema de wordpress suele respetar letras y tamaños. Menos la time doce, que la transforma en pequeñita pequeñita, como podéis ver. ¿Alguien sabe por qué sucede tal cosa?, ¿algún bloguero de pro tiene wordpress y sería tan amable de explicarme qué coño tengo que hacer para publicar con la letra deseada?

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socorro

Me han vuelto a robar el móvil. Amigos y amigas, miembros y miembras de este mi blog, ex compañer@s de piso, enemigos/as, conocidos/as, desconocidos, ex amantes y admiradores/as (es un decir): por favor escribidme al mail nosolocurro@gmail.com y poned vuestro número de teléfono en el cuerpo del mensaje. No os cuesta tanto, y yo bastante tengo con lo que tengo. C.

p.s. El que quiera librarse de mí, que no me mande mail alguno, claro (la oportunidad perfecta al alcance de la mano)

 

 

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