La verdad es que no sé qué quieres que te cuente en una noche como la de hoy. Puedo decirte que una amiga me ha echado hoy un cable importante, que tengo un reto nuevo para una noche de agosto gracias a ella, una cosa de la que espero salir airoso y que en su momento os contaremos, a toro pasado mejor. Que mañana es el último día para presentar el IVA y que tengo que sumar y restar las facturas, ordenarlas, buscar los ticket de los gastos del trimestre, restar la deducción del dinero pagado por IVA. Un lío que te mueres, vamos. Porque no sé si saben los lectores que no son autónomos que nosotros, los que vamos por libre y no trabajamos por cuenta ajena, tenemos que hacer complejas facturas para cobrar el dinero que las empresas nos prometen por nuestros trabajos. Tenerlas perfectamente numeradas y todo eso. ¿Y si se te olvida hacer la factura por un programa, por ejemplo, o por un artículo? ¡Ah! ¡Se siente! No lo cobras. Desde luego el empresario no te lo va a recordar, y bien que hace. Luego lo de los gastos es super fuerte: si te los quieres deducir no solo tienes que guardar el ticket de la fotocopiadora, o del taxi, hasta el final del trimestre poder sumar los ivas correspondientes para poder restarlo del total a pagar (previo cálculo del impuesto con multiplicaciones y divisiones). Tienes que guardarlos cuatro años, ya verás tú cómo si tienes un pequeño estudio en el que no te cabe ni la ropa. A mí no deja de sorprenderme que pueda el fisco obligarnos a guardarlo todo tantísimo tiempo. ¡Imaginad que dentro de tres años y medio me piden que saque los ticket de este trimestre! Hace falta ser demasiado organizado para eso. O pagarle un pastón a un gestor para que te lo guarde él todo. Y aún así. Porque los gestores también meten la pata, no sé si habíais pensado en esa posibilidad. En fin, esto es el derecho al pataleo, nada más. Recuerdo que Javier Marías, que este domingo publicó en el País Semanal un artículo absolutamente insultante, en unos términos y con un vocabulario cuya lectura hacía rechinar al cerebro, recuerdo que Javier Marías, decía, hace unos años se quejó en un artículo de esto mismo que yo ahora os cuento. Por una vez estuve de acuerdo con él.
¡Por cierto! ¡Ya está en los kioskos Madcity! Os dije que salía el miércoles, pero me equivoqué. Ha salido hoy. La portada es espectacular y, aunque no quiero ser inmodesto en una sociedad que tacha a los inmodestos de perversos ególatras o vanidosos narcisistas, creo que la entrevista se lee de un tirón y que Pilar Rubio no se ha visto en una producción tan cuidada hasta la fecha. Le dieron la portada de FHM pero las fotos, hay que reconocerlo, no le hacían justicia. Parecía que no era ella, habían abusado mucho del photoshop, tanto que desvirtuaron su propia imagen, haciéndola parecer una muñeca. ¡Con lo guapa que es! La entrevista, que yo la leí para documentarme, era absolutamente epidérmica. La nuestra, creo, es algo más profunda, dice más cosas. Y las fotos son muy chulas. Madcity solo cuesta dos euros, y en ella encontraréis un montón de contenidos no frívolos, no superficiales, sí interesantes. Madcity, la nueva y más bonita revista sobre Madrid.
No sé si alguien ha visto hoy la entrevista que le han hecho a Alberto San Juan en El Método Gonzo. ¡Pobre Gonzo! San Juan respondía todo el rato con monosílabos, resultaba inquietante, me ha parecido que Gonzo no sabía qué hacer, que se estaba dando cuenta de que el actor no estaba dando ningún juego. Y es que al protagonista de Gente de mala calidad, película a cuyo estreno fui el otro día y que recomendé en este mismo lugar (amén de una crónica muy divertida que he escrito y que podré colgar aquí la semana que viene), no le gustan las entrevistas. El otro día era Maribel Verdú la que manejaba todo el cotarro. San Juan solo hace entrevistas cuando se siente obligado por promoción, pero nunca las hace porque le guste figurar ni salir en los medios ni exponerse. No me cae mal, todo lo contrario, pero creo que si va a un programa de televisión no es para responder con monosílabos. Luego le han puesto unos vídeos con gente conocida, para que dijera algo sobre ellos, y se limitaba a decir “es muy guapo” o “es muy guapa”. El programa le ha dado un trato estupendo, la verdad, pero él ha sido un poco soso. Pero ya sabéis eso que digo de que a Alberto San Juan se lo perdonamos todo por tres motivos: a) porque es muy guapo aunque se empeñe en demostrar lo contrario, b) porque es uno de los mejores actores que tenemos en nuestro país y c) porque es un hombre comprometido.
Estrella está ahora mismo en el concierto de un cantante muy famoso. Y yo estoy solo, algo inquieto, pensando en muchas cosas mientras escucho de fondo la algarabía habitual del barrio de Malasaña un jueves por la noche. Lo bueno es que mañana es viernes. A mí me gustan mucho los viernes, como a todo el mundo, ¿no? En fin, creo que voy a leer un rato. Besos muchos. C.
 
p.s. No sé escribir mensajes de forma rápida con mi nuevo móvil de Hello Kitty.

P.S. 2. ¿Veis? Lo que os contaba el otro día: yo escribo a tamaño doce de letra. Luego copio y pego y el sistema la convierte en pequeñita, pequeñita. Jolín.

 

 

 

 

 

 

Los comentarios están cerrados