Recomiendo (al que le gusten las películas tiernas y bonitas en las que no suceden grandes cosas) “Vacaciones de ferragosto”, comedia italiana en la que encontramos la historia de un hombre al que le comen las deudas y que vive con su madre, una anciana llena de arrugas de lo más entrañable (“sí, sigue leyéndome en voz alta, por favor, que así paso estas horas”, casi le suplica a su hijo, segundos antes de quedarse dormida). Es verano en roma y hace un calor de justicia, pero eso no es lo peor. Lo peor es que, sin comerlo ni beberlo, le encasquetan a otras tres ancianas más, tres mujeres con sus años y (lógicamente) sus manías y sus personalidades más que complejas. Me la recomendó Marta Sanz e Icíar Bollaín. Ahora la recomiendo yo a todos vosotros. La música, los planos, los diálogos, el ritmo y hasta las arrugas de sus protagonistas, todo es bonito en esta película que arrasó en taquilla y premios en Italia y que aún se encuentra en alguna sala de Madrid.
Dicho lo dicho y explicado lo explicado, digo y repito que a mí SÍ me gustó la película de Isabel Coixet. En los últimos días han salido publicadas en los medios críticas más o menos negativas sobre la película. Que si no resulta creíble la relación de amor entre Sergi López y Rinko Kikuchino (por qué no: ella es más guapa y más joven que él, vale, pero a mí me parece que Sergi López es muy atractivo y, desde luego, las secuencias de sexo y pasión entre ellos son muy creíbles, amén de soberbiamente rodadas); que menos creíble es la trama, que no se sostiene ni sujetándola (cierto, pero tampoco se sostienen muchas de las cosas que vemos, por ejemplo, en El Programa de Ana Rosa, como que ¡hayan creado una sección fija para hablar exclusivamente de la gripe porcina! ni muchas otras que leemos en los periódicos, y son verdad) , etcétera. En cualquier caso, éstas son eso, críticas a la película, perfectamente válidas y admisibles.
No resultan tan admisibles, sin embargo, algunos comentarios que se basan más en la maledicencia que en la objetividad, esos juicios de valor más o menos sutiles (algunos bastante evidentes) por los que supuestos profesionales “serios” se fijan más en la persona que en lo que esa persona creó, una mujer que ¡ay! parece que a según quién no le cae demasiado bien. Por eso hay quien la tacha de cool, exquisita (“claro, ella tenía que irse a rodar a Tokio”), snob y no sé cuántas cosas más, y a mí me da que en este país no se perdona (o escuece) el éxito ajeno (y peor aún: el talento ajeno), que la envidia es muy mala y la gente mediocre no perdona, oiga. Porque vale que Mapa de los sonidos de Tokio no sea la película del año ni, por supuesto, la mejor película de Isabel Coixet, pero, desde luego (siempre en mi opinión), es mejor (bastante) que el ochenta por ciento de las películas (ojo, no me refiero sólo a españolas) que se estrenan en los cines (mucho mejor que la última de Alex de la Iglesia, por poner un ejemplo de otro director famoso, al que a nadie atacó tanto, película que, por cierto, recibió un montón de nominaciones para los Goya), y os lo dice alguien que va a una sala mínimo dos veces a la semana. Mapa de los sonidos de Tokio tiene muchas cosas bonitas, la poesía, la música, algunos diálogos (vale, sólo algunos), el principio (brutal), el final (también brutal), y algunos fallos también tiene, claro, pero no creo que sea justo cargársela del todo ni, mucho menos, tacharla de bodrio. Por eso creo que tampoco han sido justas algunas de las salvajes críticas que han salido publicadas en los medios. ¿Que te puede aburrir a ratos? Pues sí, y también te aburres a ratos leyendo Madame Bovary o a Proust (aunque éste sea un escritor inolvidable y aquella una de las mejores novelas de todos los tiempos) e, incluso, te aburres a ratos con tu amante (que a ver quién se divierte todo el tiempo con su pareja, ya no digamos con su amante) y con tu mejor amigo. Ni la vida ni el cine ni la literatura son un continuo entretenimiento. Además, si así fuera, si de la película entera hubiera alguien a quien nada le hubiese gustado, aún así, nadie tendría por qué meterse con saña ni clavar puñales a una persona por el hecho de que ese alguien le guste rodar fuera de España y le guste hacer música con las imágenes o lleve gafas de pasta rosas. Además (termino), en mi opinión (3), el nombre de Isabel Coixet merece un respeto sólo por haber dirigido y escrito dos de las MEJORES (sí, con mayúsculas) películas del cine español de los últimos tiempos: Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí.
P.S. este mes encontráis en la revista Psychologies un reportaje-entrevista de cuatro páginas que hice con ella. Le hice dos entrevistas hace un mes en su productora de Barcelona. Y sí, ya en el estricto plano personal, me cayó bien (está loquísima, tiene buena conversación, adora el champagne caro y frío y, además, viaja en metro y compra en el mercadona) pero, si no hubiera sido así, hubiera escrito exactamente lo mismo.
To love somebody
30 Agosto 2009
“El amor se tendría que presentar como los yogures, con la fecha de caducidad bien clarita. Eso nos facilitaría mucho las cosas” (V.O.S)
“¿Quién es gay?”, decía anoche mi amiga Chus. “Que no, Chus, que yo eso no lo sé, que digo que quiero ver la nueva película de Cesc Gay, V.S.O., ¿acaso no viste En la ciudad?”. Pues eso, queridos feisbukamigos, que ya os contaré, que Lola y yo vamos a ponernos al día y, luego, a los cines Princesa.
Horas más tarde…
-Lola, ¿tú entiendes algo de la película?”
-Yo no, Curro
-Pero, ¿sabes cuándo es ficción y cuándo realidad?
-Que te digo que no, pero, ¿qué importa? ¡Es una película tan maravillosa!
V.O.S. es una comedia como la que más me pueda gustar, una de aquellas que se basan sobre todo en el diálogo y en la tragicómica realidad verdadera, porque las películas que se basan en las situaciones cotidianas entre personas corrientes son las que, normalmente, más me hacen reír. Y sí, nos han contado que se trata de la primera comedia de Cesc Gay y lo es. Pero no es sólo eso: el filme tiene su parte seria e incluso dramática, por supuesto. Mención especial a Andrés Herrera, un auténtico descubrimiento: las caras que es capaz de poner, que oscilan entre los gestos más dulces y los más cómicos, unidas a sus ojitos azules que parece que se le van a caer de un momento a otro, no tienen precio. Un actor que resulta natural, sorprendente y, en ningún momento, sobreactuado, como tampoco resulta sobreactuada Ágata Roca, otra integrante del cuarteto protagonista, una actriz a la que con sólo verla un minuto ya es suficiente para empezar a disfrutar.
A nosotros (a Lola y a mí) nos ha gustado mucho la película aunque a veces no supiéramos bien cuando estábamos viendo ficción o, simplemente, ficción dentro de la ficción. Parece que no cabe duda de que Cesc Gay, también director de las espléndidas Krampac, Ficcio y En la ciudad, es uno de esos cineastas a quienes no tendremos que perder la pista.
p.s. To love somebody, la maravillosa canción de Nina Simone que da título al post de hoy, forma parte de la banda sonora de la película
p.s. 2. el hombre que observa en la foto es Andrés Herrera; la mujer que duerme es Ágata Roca

hasta septiembre
24 Agosto 2009
había escrito yo aquí un post muy largo y muy íntimo pero lo acabo de eliminar (sí, me he arrepentido de publicar lo que había publicado). os diré que he estado en Barcelona (sólo treinta y dos horas, viaje relámpago pero intenso) y que luego regresé a Madrid y que ya me he ido de Madrid otra vez. Regreso en septiembre, voy a estar una semana encerrado trabajando y casi sin conexión a internet, así que este blog recuperará la vida y las actualizaciones diarias a primeros de septiembre. por cierto, si algún lector/a asiduo de este blog le apetece que seamos feisbukmigos (lo bueno del feisbuk es que allí se puede comentar y que allí cuento más cosas porque lo lee sólo quien yo sé que lo lee, claro) que se abra una cuenta de feisbuk (si es que no la tiene) y que me explique bien quién es / de qué nos conocemos /con qué nick comentaba / etcétera (incluso, si no nos conocemos de absolutamente nada, podéis hablarme de vosotros/as, a qué os dedicáis, sueños y metas, edad e incluso ideología y todas esas cosas, jeje). muchos besos a todos y hasta pronto. y deseadme suerte. c.
un extracto
20 Agosto 2009
Estaba David hace dos días a las tantas en un bareto de Chueca cuando un chico le ofreció un cigarrillo. “¿Cómo sabes que soy fumador, que no tengo tabaco, que estaba deseando fumarme un cigarro?”, le preguntó David, medio sorprendido y medio halagado. “I don’t speak spanish”, dijo el chico, y luego se echó a reír, al tiempo que bailaba endiabladamente bien (moviendo el cuerpo como un torbellino) una canción española de los años ochenta. Al cabo de dos minutos David, que estaba de espaldas a él charlando con un amigo, sintió que el chico de los pantalones piratas y la mirada azul le acariciaba suavemente la mano. Entonces comprendió que ya no dejarían de reír ni de bailar ni de estar juntos durante toda la noche. Así fue. El chico era (es) muy guapo, por supuesto, pero sobre todo era (es) ocurrente, todo el rato sorprende hablando de cosas nuevas. Una de esas personas que nacen con gracia y chispa en los ojos. De repente, después de que David le dijese cualquier cosa al oído, exclamó: “¡Siciliano! ¡¡¡No italiano!!!” y es que David le había entendido (a ver cómo se entiende alguien con alguien sin compartir idioma en una discoteca) que era de Italia. “Es lo mismo, hombre”, le dijo, pero él insistió. Para él no era lo mismo una cosa que otra, supongo que como para algunos catalanes no es lo mismo ser catalán que español. Porque las cosas la mayoría de las veces son como nosotros queremos que sean y no como a priori parece que son. El caso es que el sicilianito, que se llama Giuseppe y que se larga mañana a Sicilia, a David le gusta mucho, mucho mucho mucho mucho. Cuatro días, tres míseros días, ¿qué son tres días para conocer a nadie?, se pregunta David, que no se consuela con el hecho de que Giuseppe le diga que volverá pronto (“half september”), porque sabe bien (no es gilipollas) que eso se dice siempre y pocas veces puede cumplirse.
mentiras y verdades de un pasado turbulento
18 Agosto 2009
No sueltes la soga me ata a tu alma. Esta frase tan honda y tan dura es la que, pintarrajeada en un muro cualquiera de una calle cualquiera de Buenos Aires, abre Tetro, la rara y bonita película que Coppola estrenó durante el pasado festival de Cannes con escasas muestras de entusiasmo por parte de la crítica, sobre todo por parte de Boyero, que se la cargó completamente, sin la mala leche, eso sí, que demostró con Almodóvar primero y con Coixet después. “Pues a mí sí me ha gustado, me ha gustado mucho”, me comentaba por teléfono Yolanda Flores, que dirige un programa de cine en RNE, tras verla en el pase de prensa madrileño. Lola, mi tía más cinéfila (lleva años y años yendo al cine dos veces a la semana), fue más lejos: es un peliculón con todas las letras, Curro, no te la pierdas. Ni tanto, ni tan calvo. La película, que vi anteayer en un pequeño cine subtitulado de Madrid, comienza con la fuerza de esa frase y con Bernnie, un joven de dieciocho años que, vestido de marinero, llega a una casa en busca de su hermano. Pero su hermano ya no es el que él recuerda, desde luego no el mismo que le escribió una carta cuando, hace años, se largó de casa, una nota en la que se despedía con la promesa de regresar algún día a por él y en la que le decía te quiero. Ya ni siquiera se llama como se llamaba antes y ahora, por ejemplo, es tan borde que odia palabras como “agradable”. Tampoco escribe. Porque Tetro (que es como ahora se llama el hermano de Bennie) era un escritor de verdad, uno de esos que sienten la necesidad de escribir desde dentro y que serían capaces de cualquier cosa con tal de que nada ni nadie les impidiese su objetivo, ni siquiera su padre, por muy rico y muy famoso que éste sea. Ya no es el mismo, por eso. “¿Cómo vamos a mantener una conversación si no me dejas que te haga ninguna pregunta?”, le pregunta, algo exasperado, el bueno y cándido de Bennie, que, evidentemente, le idolatra y le sigue queriendo a pesar de todo.
Y hasta ahí puedo leer, pero adelanto además que es un dramón familiar en toda regla, a ratos poético y a ratos demasiado enrevesado, sobre todo al final. Porque la primera parte me estaba gustando mucho, que me revolvía yo en la butaca entusiasmado y excitado (“qué buena, qué buena”), pero la segunda no tanto.
En cualquier caso, es Tetro una película bastante superior a la media, por supuesto. Y desde aquí la recomiendo.
C.
p.s. ¡ah! Por cierto, todo el mundo ha dicho ya que Maribel Verdú, que da vida a la novia de Tetro, está espléndida. Es verdad, tan verdad como que Vicent Gallo es buen actor. Pero para mí la gran sorpresa y el verdadero regalo fue, precisamente, Bennie, interpretado por el actor Alden Ehrenreich, TODO un descubrimiento. éste es:

la vacuna de la gripe ésa
17 Agosto 2009
Tomaba yo esta noche una cervecita con dos amigas, una de ellas médica, cuando ésta nos contó una anécdota que sirve de indicio de lo que nos espera. Llega a su consulta el otro día un tipo de unos 40 años y gesto preocupado. “Mire, mi mujer está embarazada y yo vengo a decirle que queremos la vacuna contra la gripe ésa”, le dice. “Perdone, ya me gustaría, pero…”, iba a responder mi amiga cuando el tío, con el tono de voz algo más alto, la interrumpió. “Nada de peros. Yo sé, porque me lo han dicho, que las tienen escondidas, así que no me diga usted otra cosa”. “Señor, le digo que no podemos vacunar a su señora, más que nada porque no tenemos vacunas. Ni yo ni nadie, todavía”. “Le repito que sé que las tienen. Yo tengo dinero. Sólo tiene que decirme cuánto dinero quiere y yo se lo daré”, repitió él, y fue cuando mi amiga comprendió que no podría entrar en razón con semejante individuo.
la súper estrella de Alcobendas
16 Agosto 2009

Yo no sé si estará embarazada pero sí que lo de Penélope como la súper estrella del momento no es ningún cuento chino ni, en forma alguna, una exageración. Si ya había visto este verano su rostro agigantado en enormes carteles publicitarios de la ciudad de Beirut, esta vez fue en un quiosco situado cerca de la Plaza del Senado de la hermosa Helsinki, capital de Finlandia, donde pude ver a Penélope Cruz repetida, grande y hermosa como una diosa morena: representaba la portada de tres revistas, tres (¡de una hilera de diez!): en Hot Now, un semanario dedicado a un corazón agresivo y amarillento (algo así como el QMD finlandés), le dedicaba cuatro páginas con texto y fotos de archivo, en una de las cuales podía vérsele abrazada a Javier Bardem (al que, por cierto, la redactora le prestaba escasa o nula atención); en la edición británica de Psychologies, en la que la bella Pe lucía sonrisa y maquillaje en un posado en toda regla: sesión de fotos y amable entrevista en la que la actriz confesaba, graciosamente y algo más lenguaraz que en su propio país, la que parece una de sus inocentes adicciones: la BlackBerry. Traduzco: “A veces me escondo con ella en el baño. Mis amigos no me permiten llevarla conmigo cuando vamos a cenar a un restaurante, se enfadan, y mi familia también. Pero lo bueno es que antes, cuando viajaba, tenía que correr a los hoteles a responder e-mails y ahora puedo hacerlo desde cualquier sitio”; finalmente, por si fuera esto poco, ¡también es portada de agosto del Elle finlandés! Más páginas para la de Alcobendas en un reportaje en el que no sólo recuerdan cada uno de sus novios sino ¡cada uno de sus peinados en los últimos años!
secretos
15 Agosto 2009
(extracto de una entrevista, de próxima publicación, que le hice hace no mucho a Isabel Coixet)
P. ¿Todos tenemos, como la protagonista de tu película, una doble vida y escondemos secretos?
R. Por supuesto. Unos tenemos una doble vida real, otros una doble vida imaginaria y otros hasta una triple vida. Respecto a los secretos, es sanísimo tenerlos, ¿no? Yo no comprendo, o no me creo, a esa gente que va de transparente o que asegura que no esconde nada, sinceramente.
en casa
13 Agosto 2009

¿Es posible que uno se sienta extraño en la soledad de su propia casa? Sí, es posible, y lo sé porque me ha sucedido. Quizás sea porque eche de menos algunas cosas. O porque lleve muchos días fuera de Madrid viendo ciudades extrañas y paisajes bonitos, conociendo a gente variopinta, exprimiendo (a veces con demasiada fuerza) el zumo del verano y, ya de paso, arruinándome. Porque ¡ay! qué difícil es el ahorro para las personas que, como yo, somos manirrotos y asustadizos porque lo somos, tan simple como que el cielo es azul. Estoy por llamar a Jorge Javier y pedirle que me salve a mí también y no sólo a Telecinco (es broma). Eso sí, prometo comprarme una hucha de cerdito y, trabajando mucho y siendo fuerte de ánimo, recuperarme de aquí a navidad. En la foto erraba yo hace no mucho por una de las bonitas calles del centro de Estocolmo