cosas que se dicen

30 Septiembre 2009

Qué cosas. Esta noche, Paco y yo vamos a una “cena a ciegas” organizada por una marca de videojuegos. Nos han invitado pero ¿Qué querrá decir un evento con ese nombre? Dice Paco que él ya vio algo así en París y que, desde entonces, está deseando asistir. “¿Tú no sabes lo que es, Curro?”, me preguntaba. “Ajajá, pues no seré yo el que te lo diga!”. Mejor. En unos tiempos en los que nuestra capacidad para sorprendernos es cada vez más limitada, yo no pienso mirar el google y voy a ir a esa cena pues como su propio nombre indica, a ciegas, reclamando un poco de sorpresa y de entretenimiento con el que expulsar los propios fantasmas. Por lo demás, lo más seguro es que mañana tenga una entrevista con ¡Amenabar! ¡Guau! ¡Una entrevista a uno de los jóvenes más geniales de nuestro país! ¡Una entrevista con ese chico tímido y correcto al que tanto admiro y cuyas películas tantas veces he visto!

En Madrid el cielo está encapotado, menos mal, ya era hora de que tocara el turno del frío y de los días grises, que también tienen un enorme atractivo. Os envío besos y abrazos y excusas ante este post algo insustancial pero, verdaderamente, ¿qué es lo importante? En una novelita maravillosa que me leía este verano su autor, Truman Capote, lo tenía claro: “Lo que se diga no tiene realmente importancia, lo único que importa es la sinceridad con que se diga y la simpatía con que se reciba”

sin salida

28 Septiembre 2009

Hará ¿uno, dos? Meses mi amigo Juan me echaba en cara que yo a veces anunciaba cosas en este blog que luego no cumplía “Dices que vas a contar algo y luego no lo cuentas, y eso da un coraje que te mueres”, decía él, que había venido a Madrid bajo la sombra del concierto de Metalica. Lo recuerdo mientras me doy cuenta que no he hablado más del concierto del otro día, el de Ellos, grupo pop que lidera Guillermo Mostaza, ese chico que sueña con las maravillas de una vida normal al que  me presentó Marta en el backstage. “Mira, mira, este es Curro Cañete, el que te dije antes que te iba a presentar”, le decía ella. “Hola, hola, encantado”, “¿qué tal? El concierto ha estado guay, enhorabuena”, dije yo. “Gracias, gracias”, respondió Guille, y luego añadió que sí, que estaba contento con el disco (sacado a la venta hace solo unos meses) y que al día siguiente irían a tocar a Barcelona y, al mes, a Sevilla. “Luchando por la música, ya sabes”.

 

 curro, marta y guillermo mostaza (en la foto: marta garcía, guillermo mostaza y curro, después del concierto de Ellos en la madrileña discoteca Ocho y Medio)

Patricia, Marta y yo nos reímos durante todo en el concierto. También antes y después. Por ejemplo cuando, antes de que Ellos salieran al escenario, mientras nos bebíamos unos minis de cerveza y justo después de que Marta y Patricia sacaran a la luz un buen puñado de canciones semi olvidadas de música pop de todos los tiempos, Marta nos invitó a la “fiesta de la gripe A”. “Sí, sí, la fiesta de la gripe A, en mi casa, el sábado a las tres en punto de la tarde. No nos queda más remedio que hacerla a esa hora, por el problema que os he contado antes de los vecinos. Venid, vendrá un montón de gente guapa”. Yo ya sabía que no podría acudir (el sábado tenía ya fijados otros asuntos con los que entretenerme) pero la idea de hacer una fiesta precisamente a esa hora a la que nunca nadie me había convocado me pareció tan extravagante como apetecible, por no  hablar del motivo de la misma, que escondía en realidad algo mucho más importante: la necesidad que tenemos de reírnos incluso de los asuntos más serios (o, mejor dicho, los asuntos que otros quieren hacernos creer que son serios). “Lo que importa en la vida es reír”, contaba yo aquí el otro día que me dijo una vez Leopoldo Alas. Ahora sé dónde oyó Leopoldo el poeta esa frase que adoraba. Se la dijo un día Luis Antonio de Villena, al que a su vez solía decírsela un “frivolón aristócrata” amigo suyo llamado Conde de Casa Lombillo. Qué cosas: las frases van de un lado a otro y al final, algunas, llegan a los lugares más insospechados (como a este blog). Como esa otra tan triste y tan cómica que dice: “Me parece, nena, que tú no vas a ser feliz…”, que se la decía don Arístides Caudet, personaje de Divino, novela de Luis Antonio de Villena que me ha prestado hoy mi amiga Susana (hemos estado horas buscando tesoros en su casa, entre recortes antiguos de prensa y libros de años pasados, al tiempo que dejábamos verde a la tecnología que nos amenaza), a María Reina, esa mujer que tantas veces había escuchado la exclamación maldita de ¡Pobre niña!, la amiga de Max Moliner, el protagonista por ahora, un chico que acaba de cumplir treinta años y que no era sino “un hombre que quiere vivir. Un descarado que tiene pánico de casi todo. Que desea amar pero que no sabe cómo, y que ama tanto la vida como ama un capitán de galeón los mares: con sus traiciones. O por sus traiciones”. Reconozco que la frase se me ha clavado. El narrador de la historia estaba hablando de mí: un descarado que tiene pánico de casi todo.

 

Juan, Guille, Marta, Patricia, Susana, Leopoldo, Luis Antonio, Max, María, Arístides y hasta el Conde de Casa Lombillo. Qué cosas. Todos ellos unidos casual y graciosamente por un post, este “sin salida” que viene una vez más a demostrar que, a veces, la vida resulta tan mágica como imposible de atrapar con las manos de una persona.

 david delfin y carlos doblas

Hace ¿dos, tres? años, mientras comíamos en una taberna castiza del barrio de Salamanca de Madrid, Carmen Alcayde, por entonces en el centro mismo de la diana mediática merced a su papel de presentadora del polémico Aquí hay tomate, me contaba que “todavía no” pero que, “por supuesto”, desearía con todas sus fuerzas ser madre algún día, conocer lo que supone esa increíble experiencia. “Y no me creo que una mujer de treinta y tantos años no se plantee ser madre. Otra cosa es que decida no serlo”, añadía. Hoy, ¿dos, tres? años más tarde, Carmen está rellenita y feliz y así, embarazada de ocho meses de una niña a la que llamará Carmen Lucía (Lucía es el nombre de su madre, la mujer que más admira en el mundo, alguien que se quedó viuda a los veintisiete años y con tres hijos por los que nunca dejó de luchar), presenta en un hotel de Malasaña Sobrevivir en pareja  (Temas de Hoy), su nueva criaturita literaria con la que pretende, desde la experiencia de los años vividos junto a Eduardo, su marido, y desde su capacidad de observación a los demás, ofrecer divertidos consejos con los que superar con éxito las crisis de pareja. “¡Claro! Una pareja puede salir fortalecida de una crisis!”, dice Carmen, que es todo vitalidad y optimismo. Eduardo la mira con los ojitos del que quiere mucho a una persona y parece que que está de acuerdo. De hecho, ellos, que comenzaron a salir a los veinte añitos (ahora Carmen tiene treinta y seis), superaron una ruptura de tres años. “Volvimos porque nos queríamos. Desde que le conocí hasta hoy, todo es exactamente igual. ¿Que dicen que con el tiempo se va la fogosidad de los amantes? No estoy de acuerdo. Mira, mi marido y yo somos muy apasionados, muy amigos, muy libres y, encima, nos complementamos en muchos aspectos: idealista y soñadora yo, pragmático él. Además, vamos a tener un bebé, ¿qué más se puede pedir?”

 

            El cielo, se puede pedir el cielo, que es lo que está tocando desde hace tiempo David Delfín, creador esencial de este país (¿cuántos hay, en el campo que sea, que no hayan cumplido los cuarenta años?) que llegó a Madrid con su vida en una maleta en 1989, año en el que aún no sabía ni cuál sería su propio nombre (lo de Delfín, que empezó como un mote con el que le llamaban sus nuevos amigos madrileños, llegaría más tarde) pero sí que tenía que perseguir algo: su propio sueño. El otro día le vimos, recién llegado de la New York Fashion Week, presentando por segunda vez (en esta ocasión en España) Playback, su colección primavera-verano 2010. Con el pelo naranja, el mismo color de cabello que lucieron su musa, Bimba Bosé, y el resto de los modelos que vistieron sus propuestas, el diseñador malagueño, que contó en el Telefónica FlagShip Store de la Gran Vía con el apoyo de celebridades como Ana García-Siñeriz, Boris o Leonor Watling,  explicó que el verde vivo de sus nuevos diseños se debe a su intención de salir de las grises tinieblas por las que su obra de creación ha navegado los últimos años. Hace ocho, cuando debutó en Cibeles cubriendo la cara y los ojos de sus modelos, sorprendió en nuestro país para bien (a unos, que entendimos que se trataba de surrealismo) y para mal (a otros, que le criticaron fieramente). Este año ha sorprendido en Nueva York entre la gente más importante de la moda que existe en el mundo. En una de las sillas de la famosa carpa de Bryant Park de la Quinta Avenida, aplaudiendo a su compañero, se encontraba Ana Locking, que presentaba al día siguiente 4 Eyes, el vídeo con el que ella, Juanjo Olviva, Carmen March y Duyos presentaron sus coleciones.  La trouppe Locking (su pareja, Alberto Gonper, y sus amigos más incondicionales, esos que la seguirían hasta la otra punta del mundo si hiciera falta) disfrutaron de unos días en la Gran Manzana y celebraron el éxito del proyecto con una fastuosa y multitudanira fiesta que tuvo lugar en el Room-Mate Grace  de NY, hotel de Kike Sarasola, quien, por cierto, les ofreció alojamiento gratuito. El pasado domingo por la noche, ya en el recinto ferial de la Cibeles Madrid Fashion Week, la diseñadora nos mostraba en directo y no virtualmente  su colección, un alucinante antídoto, lleno de color, contra el aburrimiento. Eloy Azorín, Eva Amaral o el pluriempleado pero siempre sonriente Alex García (“sí, sigo en Amar en tiempos revueltos y en Sin tetas no hay paraíso. Lo compagino como puedo, de uno a otro y de otro a uno”) eran algunos de los que aplaudían entre el público. Un día antes, en el desfile de Amaya Arzuaga, pudimos encontrar a gente tan dispar como Norma Ruiz, Natalia Figueroa, Luján Argüelles o Gemma Cuervo, que fue quien soltó la mejor frase: “a mí no me interesa la moda, me interesan mis amigos que hacen moda”.  Como un flan, así estaba la diseñadora burgalesa, motivo por el que, una vez terminado el desfile, a penas salió a saludar unos cuantos segundos. Normal: al día siguiente era su boda (celebrada de forma más o menos íntima en ¡el Círculo de Bellas Artes!). Sí, Amaya es una de esas pocas personas tan locas y atrevidas como para casarse horas después de su desfile (“¡así pasa todo de golpe!”, exclamaba divertida).

            La semana terminó con buena música. Jay Brannan, ese chico estadounidense al que conocimos hace años por la escandalosa película Shortbus (que causó un buen revuelo entre la sociedad americana bienpensante), vino a España para ofrecer un concierto en el madrileño Orange Café. Hacía mucho tiempo que no escuchábamos una voz tan bonita y tan dulce.

ellos

25 Septiembre 2009

¿Puede imaginar alguien el hecho de que yo lo haya pasado mejor, haya disfrutado más, con el concierto de Ellos en el Ocho y Medio que con el de Madonna en Sevilla? Pues sí, lo he pasado mejor, qué pasa. Es un grupo divertidísimo, muy pop, era una sala pequeña (todo quedaba cerca, el cantante no era un punto rubio o moreno perdido en el horizonte) y la compañía era  Marta, una chica impresionantemente guapa, borde de mucho cuidado a primera vista pero increíblemente sensible y divertida a la media hora, y de Patricia, alguien que es, directamente, fascinante, una de esas amigas a las que más orgulloso estoy de conocer, entre otras cosas y sobre todo porque yo la valoro a ella y ella me valora a mí. Lo contaré todo (sobre el concierto y sobre lo demás, ha sido una noche muy muy divertida) en los próximos días (testimonios gráficos incluidos). De momento, os dejo este vídeo de Youtube con una de las canciones de Ellos que más hemos cantado y bailado mis amigas (Patricia y Marta) y yo esta noche. ¿Es buenísima o no? Pues eso, comprad el disco, que merece la pena. C.

P.S. El cantante, que es el que veis en el vídeo, me lo presentó Marta en el backstage, una salita al fondo de un pasillo a la que fuimos una vez que había terminado el concierto. Se llama Guillermo Mostaza (¿de verdad que Mostaza es tu apellido?”, le pregunté, “sí, sí, de verdad”, dijo él. “con ese nombre ya tenías que ser artista, no te quedaba otra opción” le dije yo) y tiene unos treinta años. Iba todo de negro (pelo, camiseta, pantalones, zapatos) y, en los momentos de mayor éxtasis sobre el escenario, que los hubo, porque el chico se nota que vive lo de la música con mucha pasión, se retorcía tanto qeu parecía que iba a partirse en dos en cualquier momento (está delgadito). ¿Habéis  visto lo guapo que es?”, nos preguntaba Marta. Y sí, lo es, Guillermo Mostaza es mucho más guapo en vivo y en directo que en los vídeos que se encuentran en internet. “Pues como persona ya ni te digo –continuaba Marta-. Hablo de su forma de ser, tan cariñosa, esa mirada tan profunda, esa manera tan dulce que tiene de contar las cosas, casi en susurros, esa sonrisa tan amable”

recordando a leopoldo alas

24 Septiembre 2009

¿Alguien se acuerda todavía de Leolpoldo Alas? Sus amigos, probablemente, que no le olvidarán nunca. También su familia, claro, y su gata, ese animalillo al que él adoraba y al que Paloma generosamente acogió cuando Leopoldo se fue de este mundo. También se acuerdan de él en los periódicos de vez en cuando. Ayer, por ejemplo, Luis Antonio de Villena le dedicó en El Mundo un artículo hermosísimo con motivo de la salida al mercado de un libro que reúne los libros de poesía que Leopoldo escribió a lo largo de su vida. Son malos tiempos para la lírica, sí, parece que todos vamos con prisas y que nadie quiere ni puede pararse a leer un poema, por más que ese poema sea maravilloso, pero yo me voy a comprar esa Poesía Reunida (1981-2008) (Visor) y la pienso ir leyendo poco a poco, día a día, cuando me dé por ahí, recordando así a Leopoldo, que tan amable fue conmigo las veces que le vi y que me dijo aquella verdad de que “lo más importante en esta vida es reírse”. Dice Luis Antonio de Villena que “pese a su evidente ciclotimia, el corazón de Leopoldo (corazón de puro poeta) se fue entregando más cada vez a la desesperanza y a la melancolía” y, más tarde, nos cuenta que “Aunque cuando le salía y se enrabietaba, Leopoldo tenía muy mal genio, admiraba como nadie la amistad y la ternura. Si el mundo era básicamente horror y desorden (y ganas de huir) la ternura podía salvarte y salvarnos. ¿Qué amigo no recuerda la jubilosa y cariñosa entrega de Leopoldo Alas?”

 

 

Por otra parte y ya para terminar, ¿alguien sabe quien escribe los Vox Pupuli de una de las primeras páginas de El Mundo? Lo digo porque ayer, en ese diario y en relación a las necesarias pero insuficientes concesiones a las mujeres que se aprobó en la Ley del Cine, se publicaba un vox populi absolutamente tendencioso e hipócrita, que, además,  hacía una comparación verdaderamente fuera de lugar, intentando atacar a la ministra de Cultura.

 

Muchos besos a todos!

ni contigo ni sin ti

22 Septiembre 2009

la mujer de al lado

 

Parece una frase tópica y absurda pero ¿cuántas veces no se ha dado en la historia de una vida? A los protagonistas de La mujer de al lado, de Truffaut, les pasaba, desde luego, por eso se abandonaron y por eso, ocho años más tarde, cuando la casualidad les hizo reencontrarse, no pudieron dejar de desearse, aunque cada uno hubiera “rehecho” su vida y aunque cada uno fuese ya amado por otra persona. “Lo peor de todo es que siempre me irritó. Hay muchas cosas de ella que yo detestaba desde el principio”, dice él, Bernard, un Gerard Depardieu jovencísimo e insospechadamente guapo. Claro que, si hablamos de belleza, será a ella, a Fanny Ardant, Mathilde en la película, a quien no pueda ganar nadie: qué elegancia, qué rasgos más finos, qué potencia, qué impresionante mujer y actriz, por dios. En la película, una historia de amor profundamente trágica, él tiene una mujer y un hijo maravillosos, tanto que ella, su mujer, cuando él tiene el primer arranque de locura (en el peor sentido de la palabra, el literal) y se quita su propio disfraz, le dirá: “No, no te odio, comprendo que has tenido que sufrir mucho para llegar a ese extremo”. Mathilde, directamente, no sabe lo que tiene, por eso vive cada día más atormentada y por eso, a cada rato, le dice a él que no quiere verle más y que si hace unos años se casó fue para librarse de él y de su sombra amenazante. “Me habías hecho tanto daño –dice ella- que decidí casarme con el primero que me lo ofreciera amablemente. Y fue ese imbécil de Patrick […] Al día siguiente de la boda ya quería divorciarme”.

 

¿No resulta increíble que alguien pueda decir a una persona algo así? Pues ella, Mathilde, lo dice en la película, y lo dice antes de enloquecer, porque sí, ella también enloquece. Evidentemente, los dos estaban enfermos de amor, o de falso amor, claro, que al fin y al cabo ese y no otro viene a ser el amor obsesivo y desesperado.

 

 

p.s. L a mujer de al lado ha conseguido relajarme, algo que no conseguía desde hacía ya algunos días. Es la magia del buen cine. ¿Recordáis el hombre de Unión Fenosa del que os hablaba el otro día? Pues bien, hoy ha aparecido de nuevo y no le ha importado lo más mínimo que yo no quisiera verle. Lo peor es que me ha dicho que tendrá que regresar otro día y que no piense yo que ya está todo solucionado.

Mensaje sms recibido de mi amigo Alfonso, que además de ser un chico inteligente y sensible, es un gran cómico: “Siento que volvieras a fumar (foto blog). Yo siento que no fumo porque no tengo quien o que me tiente y eso es peor”

 

 

 

 

Y sí, había vuelto a fumar (Alfonso andaba en lo cierto, había visto bien mi foto en el Oscar), pero, a diferencia de otras veces en las que caigo en el acto y de la forma menos pensada, esta vez decidí volver el miércoles pasado, exactamente cuatro horas antes de encender el primer cigarrillo. Digamos que tenía mis motivos para seguir colaborando, durante unos cuantos días más, con las nubes de humo que se forman en los bares. Nunca hay motivos para fumar, eso me lo enseñó Allen Car, al que he leído tantas veces. Digo motivos para seguir con la trampa durante varios días. Ahora llevo dos sin hacerlo y, no sé, yo estoy muy contento, espero no tener que seguirle el juego sucio a la nicotina nunca más

 

p.s. 

Insisto y repito: si algún lector o lectora habitual de este blog quiere ser mi amigo en facebook, que me agregue, me envíe un mensaje y me diga lo que me tenga que decir para que yo lo relacione. Dentro de facebook cuento cosas que en el blog no puedo contar y, además, allí hay comentarios. ¡Veniros al facebook!

 

Besos muchos a todos!

días complicados

21 Septiembre 2009

 

Estos días (miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, lunes…) están siendo más que complicados para mí. Tengo un nivel de trabajo importante, lo cual no resulta del todo fácil de llevar cuando tienes que compaginarlo con compromisos varios. Compromisos que duelen, además, porque son con gente que te importa, no hablo de compromisos de trabajo. Y hasta ahí puedo leer, pero sí, estoy a-go-ta-do. Eso sí, ayer disfruté de lo lindo con el desfile en Cibeles de Ana Locking. Sus antídotos contra el abatimiento me dejaron, al menos por unos minutos, eufórico y entusiasmado. Es una diseñadora increíble, por si alguien no lo  sabía todavía. Estrella sí lo sabe.

 

Me voy, pero antes os dejo esta foto. ¿Cómo podía parecer relajado cuando, en realidad, estaba más nervioso e inquieto que un adolescente mangando en el Corte Inglés? Fue tomada el otro día sobre la terraza del Oscar, el fastuoso hotel que Kike Sarasola tiene en la Plaza Vázquez de Mella. Claro, es una de mis terrazas favoritas de Madrid. ¿El problema? Sus precios, no demasiado buenos en tiempos de crisis. El sábado pagamos veintiséis euros por dos caipiriñas. De haberlo sabido, ¡hubiéramos pedido cerveza!

 

curro en terraza del oscar

“¿Sí, quién es?” (Curro). “Soy de Unión FENOSA” (un hombre). “Ah, bueno, ¿y qué quiere?” (Curro). “Pues quiero decirle que o paga usted o quien sea los 750 euros que tiene acumulados en electricidad o le cortamos el suministro” (el hombre). “No puede usted aparecer por 1ª vez en año y medio y decirme esto y quedarse tan tranquilo. Usted no puede hacerme esto” (Curro). “Sí puedo, de hecho lo estoy haciendo” (el hombre). “Pues me voy con Iberdrola” (Curro). “Eso es imposible” (el hombre):. “Alguna alternativa tendré, digo yo” (Curro). “Ninguna, no la hay” (el hombre). “Llévenme a los juzgados, si quieren. Mi padre es abogado, y mi hermana, y ganan todos los juicios” (Curro). “Claro, pero de momento le cortamos la luz y la electricidad, luego ya veremos” (el hombre). “Le pido un poco, solo un poquito de sensibilidad” (Curro). “…” (el hombre)

estresado pero bien, gracias

17 Septiembre 2009

Hola, hola, hola

 

 

 

Todo bien, gracias. Resaca más o menos seria y madrugón considerable (he de ir a Onda Cero a hacer una entrevista, y Onda Cero, para el que no lo sepa, está en… pues eso, para mí, que vivo en el centro, es como si estuviera en otro planeta) Menos mal que voy con Patricia, que trabaja en Antena 3 TV

 

Pero lo más lo más importante es que ayer me llamó por teléfono mi amiga Raquelín, ¿imagináis la ilusión que pudo hacerme oír su voz después de todo este tiempo? Nos reímos un rato y decidimos vernos dentro de dos semanas, un reencuentro, le dije yo, que no va a tener nada que envidiar al de Sofía Montalvo y Mariana León, esas protagonistas de la novela que ella misma me descubrió

 

Muchos besos a todos y seguiremos informando :)