entrevista capotiana de la semana: Carla Antonelli: “No reniego de nada de mi vida”
11 febrero 2011
Comentaban en Intereconomía la noticia de que Carla Antonelli será la primera transexual en ocupar un escaño en la Asamblea de Madrid cuando el presentador, Xavier Horcajo, dijo: “¿Quiéren ver cómo es Carla, Carlos, Carlitos, Carlines o lo que sea Antonelli?… Esta es la chica, chico, chique que…Me gustaría más que incorporase a alguien con Síndrome de Down o alguien enfermo de Sida”. Su panda de colaboradores de Intereconomía le reían las gracias. “Siempre será un orgullo situarme en el lado de la gente de bien y no de aquellos que han perdido cualquier atisbo de humanidad”, respondió ella en su facebook. El día anterior a las (delictivas) declaraciones yo había quedado con Carla para entrevistarla. Ella salía de la Cadena Ser de la Gran Vía, donde había hecho un encuentro digital, y cuando me vio me dio un abrazo. Estaba eufórica, excitada, contentísima. Me contó inmediatamente cuántas ideas tiene en la cabeza para Madrid, cuánto piensa trabajar. Representaba la alegría, la ilusión, la honestidad. Aquella mujer alta e inteligente se convirtió para mí en ese momento en una metáfora. La metáfora de la esperanza de que en el mundo, algún día, dejarán de sufrir las personas que sólo sufren porque unos cabrones, como el cruel Horcajo, les aplastan. Carla y yo bajamos la Gran Vía y entramos en el Hotel Emperador. El camarero, de unos cincuenta años, la felicitó sinceramente. “Necesitamos a gente como tú que defienda nuestros derechos”, le dijo. Ella sonrió y le dio las gracias, ajena a cualquier punta de vanidad. Texto y foto: Curro Cañete.
¿Qué le debes a Tomás Gómez? La confianza que ha depositado en mí. De bien nacidos es ser agradecidos y él ha hecho lo que antes nadie había hecho: soy la primera transexual que en España ocupa un escaño. Defraudarle a él sería defraudarme a mí misma, y yo no me encuentro nada bien cuando me defraudo a mí misma. Siempre he intentando que eso no suceda.
¿Qué te debe él a ti? Yo creo que no me debe nada. Suelo decir que todas las personas nos nutrimos unas de otras. No es una cuestión de interés, es una cuestión de colaboración, de arrimar hombro con hombro, de ser un equipo. Y en un equipo nadie se debe nada a nadie. Si se debe algo es la colaboración. Colaborando unos con otros es la única fórmula de conseguir metas y objetivos. Yo puedo ayudarte a ti y tú a mí, es una cadena. De la colaboración salimos todos beneficiados.
Pero tú apostaste por él frente a Trinidad Jiménez. Lo hice porque creí que lo tenía que hacer. Yo en mi vida no he hecho otra cosa que apostar por aquello en lo que creo. Y el mensaje de Tomás Gómez y su modelo para el cambio en Madrid me lo creí. Y sí, sentí también cierta empatía por él, porque llevaba tres años trabajando en la Comunidad de Madrid y no me pareció justo que, de pronto, se le dijera: Adiós, muy buenas. Eso me reforzó lo que ya pensaba.
¿Te dijo algo Trinidad Jiménez? No, no me dijo nada. Yo a la que conocía era a Trinidad. Por eso siempre planteé que a Trinidad la llevaba en el corazón pero que a Tomás Gómez debía apoyarlo desde la razón.
¿Cuál es tu lema? Ser consecuente con mis pensamientos. Lo he intentado hacer siempre. Y cuando no lo he hecho lo he pasado muy mal.
¿Cuándo empezaste a interesarte por la política? Mira, en el periódico Las Provincias de las Palmas ya sacaron en 1977 una foto mía con un pie de foto en el que decía: “Carla, la travesti politizada, dice que siempre votará al PSOE”. Eso fue antes de las primeras elecciones democráticas. Yo estaba actuando en el Britania, en las Palmas, y destacaron eso en un reportaje que hicieron sobre esta sala de fiestas.
¿Ya te habías ido de tu casa? Yo me fui de mi casa y abandoné mi pueblo (Güímar, Tenerife) a los 17 años. Cogí un ferry y me fui a las Palmas. Estuve unos meses y luego me fui con un ballet mexicano para la Península. Estuve en Barcelona y en varias provincias del Norte de España. Luego regresé a Tenerife. Y en el 79 me fui otra vez. Llegué a Madrid y en Madrid me quedé.
Supongo que no fue fácil dar ese paso con 17 años. No, no fue fácil. Perdí muchas cosas, amigos, familia, etcétera, además de que en aquellos momentos hacer una cosa así era casi como si cometieras un crimen. Pero si pones en una balanza lo que pierdes y lo que ganas, comprendes que ganas mucho más. La necesidad que yo sentía de ser verdaderamente yo me hizo ponerme el mundo por montera y tirar para adelante, fuera como fuera. Yo tenía una familia conservadora. Desde que me fui de casa fui comprendí lo que es la vida en realidad, comencé a enfrentarme a ella, a lo bueno y a lo malo. A partir de ese momento es cuando empecé a crear la nueva persona que vive en libertad. La persona que yo era realmente. Ahora echo la vista atrás y sé que todo ha sido sumar y no restar. Yo no he restado nada, porque incluso lo que a priori parece que resta luego, en realidad, suma. Y yo no sería quien soy si no hubiese vivido todo lo que he vivido.
El titular de la entrevista que te hicieron en El País decía que tú no eres sólo la T. Esto es interesante, porque la frase también encierra una afirmación. La T es importantísima para la visibilización y la normalización. Por eso es importante todo lo que pueda yo hacer en este sentido en la Asamblea de Madrid. La visibilidad rompe estereotipos. Pero también es igualmente importante el proyecto para los ciudadanos de Madrid. Estamos hablando de paro, de cultura, de economía, etcétera. El PSM tiene un programa que va mucho más allá de la T. No es sólo la T, pero la T es importante. Yo me dedicaré sobre todo a temas sociales y de cultura.
¿Qué te da miedo a ti? La inseguridad.
De todas tus experiencias, ¿cuál ha sido la más alarmante? Dormir con mi enemigo.
¿Qué cosas sabes hacer? Llevo una diario digital desde hace diez años. Sé escuchar a los demás, entre otras cosas porque me gusta aprender. Sé ser constante: aunque a veces haya parecido que todo se iba a la mierda, yo me levantaba y seguía luchando y siendo constante y esperando. Así es como se consigue lo que te propones.
¿Qué no sabes hacer? No sé montar en bicicleta, por ejemplo.
¿Te dolió el titular de El Mundo del otro día? (el periódico le hizo una entrevista a la actriz y el titular decía: “De hacer la calle a primera diputada transexual”.) La entrevista estuvo muy bien y escrita desde el cariño, pero el titular lo cambiaron. Yo sólo digo una cosa ante un titular como ese: no tengo ningún problema. Todos los momentos de mi vida, todos, son míos, y no reniego de ninguno de ellos. Las experiencias, mejores o peores, han hecho que sea la persona que soy. Y voy con la frente muy alta a la calle y con mucho orgullo de todo lo que he vivido.
¿Estuviste en la cárcel? Sí, se me aplicó la Ley de Peligrosidad Social y entré en la cárcel. Pero hay cosas que una borra inconscientemente de su cabeza.
Un libro, una canción y una película. Cien años de soledad. La canción sería Hotel California, por los buenos recuerdos que me trae. La película, Lo que el viento se llevó.
El año 2007 fue uno de los mejores de tu vida. Sí. En una misma semana me dieron el DNI con mi nombre (gracias a la Ley de Identidad de Género), cumplí años y empecé el rodaje de la serie de A3 El Síndrome de Ulises. La fecha mágica fue el 7 del 7 del 2007.
Si te concedieran uno solo de tus deseos, ¿cuál elegirías? Salud.
¿Crees en dios o, al menos, en un poder superior? No sé lo que hay después de la muerte, pero sí tengo claro que si hay algo, sea lo que sea, todos vamos a estar allí. Si realmente hay algo, tú y yo nos vamos a ver. Todos, sin excepción, vamos al mismo sitio.
¿Te consideras una persona feliz? Creo que sí. La felicidad no es un estado permanente, desde luego. Yo la entiendo más como pequeñas cosas y momentos, pero sí, hay muchos días que me siento feliz.
¿Te sientes orgullosa de ti misma? Me siento satisfecha, sí. Porque hago lo que pienso y no me traiciono a mí misma. Eso me proporciona mucha satisfacción.

